Estimados lectores:
Me dirijo a ustedes con un profundo pesar y una gran indignación tras el reciente fallecimiento de mi tía, Eulalia Valenzuela, ocurrido el pasado 21 de abril.
Ella fue una mujer ejemplar, dedicada en cuerpo y alma durante décadas a la Iglesia Evangélica Unión Pentecostal de Zapala.
Su compromiso con la fe y con su comunidad era inquebrantable; mi tía no solo asistía a los servicios, sino que activamente contribuía al mantenimiento y embellecimiento de la iglesia, reparando y pintando bancos, limpiando y asegurándose de que el anexo, a cargo del Sr. Ricardo Campos, estuviera siempre en las mejores condiciones.
Su vida entera estuvo marcada por este servicio desinteresado.
Sin embargo, en sus últimos momentos y tras su partida, la respuesta de la misma institución a la que tanto entregó ha sido profundamente decepcionante y dolorosa.
Ninguno de los representantes de la Iglesia, ni siquiera aquellos a cargo del anexo donde mi tía dedicó tantos años, se acercaron a nuestra familia para expresar sus condolencias, ofrecer apoyo o simplemente representar a la Iglesia en este difícil momento.
Fue un abandono inexplicable que contrasta cruelmente con la devoción que ella siempre mostró.
Lo más hiriente fue la actitud de la esposa del Sr. Ricardo Campos, quien en los momentos finales se acercó con una insinuación de denuncia por abandono de persona hacia nuestra familia.
Paradójicamente, quienes verdaderamente abandonaron a mi tía en su lecho de enfermedad, dejándola sola y sin el consuelo de su comunidad, fueron precisamente ellos, la misión y la iglesia que ella tanto amó.
No hubo ni un ramo de flores, ni una palabra de aliento, ni una consulta sobre si necesitábamos algo como familia.
Esta situación no solo nos ha dejado un profundo dolor, sino también una amarga reflexión sobre el verdadero significado de la comunidad y el apoyo en momentos de vulnerabilidad.
Mi tía merecía un reconocimiento y un respeto que tristemente le fueron negados por aquellos a quienes sirvió con tanta lealtad.
Atentamente, Familia Tarifeño, Valenzuela.
Zapala, Neuquén
Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.
Romanos 12:15
*Nota de la Redacción: Zapala Noticias otorga el respectivo Derecho a Réplica a las personas que se mencionan en el texto del Correo de Lectores.