miércoles, agosto 19, 2026

La Iglesia de Neuquén celebró la Ordenación Presbiteral de Walter Martín Mora y José Alberto Lagos

En una celebración profundamente emotiva, la Diócesis de Neuquén vivió la ordenación presbiteral de Walter Martín Mora y José Alberto Lagos.

La Eucaristía, fue presidida por el obispo Martín Croxatto, en el Día de la Virgen de Guadalupe.

Con gran alegría y gratitud, la comunidad diocesana de Neuquén celebró la Misa de Ordenación Presbiteral de los diáconos Walter Martín Mora y José Alberto Lagos, quienes recibieron el Orden Sagrado por la imposición de manos y la oración del obispo Fernando Martín Croxatto, en la Catedral María Auxiliadora.

La celebración, vivida como una auténtica fiesta para la Iglesia diocesana, estuvo marcada por la emoción, la oración y la esperanza, en el marco del Año Santo y bajo el lema que ambos nuevos presbíteros eligieron como guía de su ministerio: “¿Me amas? Apacienta mis ovejas” (Jn 21,16).

La ordenación tuvo lugar el 12 de diciembre, día en que la Iglesia recuerda a Nuestra Señora de Guadalupe, madre y patrona del pueblo de América. En su homilía, el obispo Croxatto puso la celebración bajo su amparo, evocando la imagen bíblica de “una mujer vestida de sol” y confiando a María el camino sacerdotal de Martín y Beto, como cariñosamente los llamó durante toda la celebración.

“Que ella los haga siempre cercanos a los pobres, consuelo y esperanza para quienes más sufren”, expresó el obispo, recordando que la Iglesia de América está atravesada por realidades de pobreza y dolor que siempre deben ser escuchadas y atendidas. En ese sentido, destacó que el ministerio sacerdotal nace del amor de Dios y se sostiene en una mirada permanente a Jesús, el Buen Pastor.

A lo largo de su mensaje, el padre obispo Fernando subrayó que el sacerdocio es un don confiado en la fragilidad humana, citando al Santo Cura Brochero y recordando que la fidelidad no se apoya en las propias fuerzas, sino en la certeza de haber sido llamados y sostenidos por el Señor. “Nunca pierdan la mirada entrelazada con Jesús –les dijo–, porque sólo desde allí se puede apacentar un rebaño que no es nuestro y edificar una Iglesia que tampoco es nuestra”.

La celebración incluyó el rito propio de la ordenación, vivido con profundo recogimiento por toda la asamblea. Uno de los momentos más conmovedores se dio cuando los familiares de los ordenandos se acercaron para entregarles las vestiduras sacerdotales, signo visible del nuevo ministerio recibido al servicio del Pueblo de Dios.

Al finalizar la misa, los nuevos presbíteros expresaron su agradecimiento a Dios por el don de la vocación, a sus familias por el acompañamiento y la vida recibida, y a las comunidades que formaron parte de su camino de discernimiento y formación.

La Diócesis de Neuquén da gracias al Señor por este regalo y renueva su esperanza en las vocaciones, confiando a Walter Martín Mora y José Alberto Lagos a la intercesión de la Virgen de Guadalupe, para que su ministerio sea siempre cercano, humilde y fiel al corazón de Jesús, Buen Pastor.